Los que ayudan a los otros para que "puedan llegar"

Recién estaba bailando una canción de Xuxa que el cura de la Iglesia de Morón cantaba a los gritos por altoparlante. Y ahora está abriendo su botiquín, sacando un rollito de algodón y una gasa. "Hago un anillo de algodón para que la ampolla del pie quede en el medio. Así, no se revienta hasta Luján", dice Claudia Risutto, podóloga y una de las 5.000 voluntarias que hay en el camino. Y ahí viene la mejor parte: "Les levantamos los pies, les ponemos desinfectante y crema hidratante y les masajeamos desde las plantas hasta las rodillas para activar la circulación y que los pies no se hinchen". Lo realiza hace 10 años con un solo fin: "Que lleguen".
Fernando Cila de la Parroquia Santa Lucia tiene 18 años y es quien, literalmente, se pone el equipo al hombro. "Voy buscando a los que no pueden más y los ayudo a llegar hasta la parada", cuenta. Pero no va en micro ni en auto: los carga al hombro.

A pesar de su edad, "Fefe" es el subencargado de toda la peregrinación. Y se va yendo del "Descanso del Peregrino", una plaza con miles de jóvenes agotados en Merlo, a esperarlos en Luján. "Ahí hay que tener paciencia. La gente llega y lo único que quiere es subirse a un micro e irse. Yo les digo: 'Dale, viniste hasta acá, podés seguir'". Y a los que de verdad no pueden, los carga al hombro hasta la Basílica.

por http://www.clarin.com/diario/2009/10/04/sociedad/s-02011859.htm
 

 
 

  Notas


Fuente
Diario Clarín
04/10/2009
 




 

 

 

 

 

 


 


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