La Fundación de las hermanas rosarinas

En 1895 Orzali recibió a un grupo de mujeres y proyectó una institución de hermanas trabajadoras y abnegadas, pobres y laboriosas. El cura de Santa Lucía trató de infundir en sus religiosas un espíritu de sencillez a toda prueba. El Instituto de las Hermanas de Ntra. Sra. del Rosario -así se llamó-, contrató y pagó el alquiler de una casita a tres cuadras de la parroquia, en la calle Martín García.

El 11 de enero de 1896 iniciaban sus ejercicios espirituales 12 postulantes, que predicó el mismo Orzali, El 21 de enero, festividad de Santa Inés, vistieron el hábito en el templo de Santa Lucía; ocho eran de Barracas.
La pobreza y la humildad reinaban en aquella vivienda. La única mesa que tenían era la del comedor del párroco, quien gustoso se había privado de ese mueble. Tenían una sola olla, un solo cucharón. "Sin embargo era tanto nuestra alegría que no hubiéramos cambiado nuestra pobreza por las comodidades presentes".
Orzali remedió como pudo las necesidades más urgentes, desprendiéndose de sus muebles y utensilios.
 


Sentía una gran satisfacción al pensar que tenía ya una escuela como él la había soñado.
Lanzada la idea del Colegio, las familias respondieron favorablemente. Las cifras de la inscripción sobrepasaron las expectativas. Es cierto que tenían solamente los dos primeros grados elementales. Pero fueron tantas las chicas que acudieron a las aulas, que hubo necesidad de poner dos primeros y dos segundos grados. Y como tenían solamente tres aulas, fue necesario habilitar también el garaje.

El nuevo instituto inició también lecciones de labores, y fueron muchas las jóvenes del barrio que concurrieron a aprender bordado.
El primer grado infantil tenía por aula el comedor. Para transformar al comedor en aula y viceversa, había que sacar hasta tres y cuatro veces los bancos. Esa tarea la realizaban las mismas alumnas.

En 1896, ya recibían insistentes pedidos de fundación. Josefina Alvear de Errázuriz, las solicitó para una Colonia en Santa Fe. Y como Orzali "no sabía decir que no", el 12 de Octubre viajaron tres religiosas para iniciar la primera casa fuera de Barracas.

Entre tanto, las alumnas aumentaban y las religiosas también. El cura encontró una casa frente a la plaza Herrera, en la calle Hornos N° 1490. Tenía que desembolsar 340 pesos de alquiler, y seguir pagando también la construcción de la casa definitiva de la calle Herrera, que se estaba edificando. Una noche invernal de 1903 las Rosarinas pasaron de la calle Hornos a Herrera 575, llevando en andas a su querida vir-gencita del Rosario.

En 1897 se fundó también la primera casa en Olavarría. Luego en Quilines, Trenque Lauquen, Chascomús, Mendoza, etc.

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