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El canónigo Isidoro Piedrabuena
La
personalidad del canónigo Isidoro Piedrabuena revistió siempre
la figura del apóstol de Cristo, enseñando la doctrina del
Evangelio y predicando con el ejemplo la realidad de sus
enseñanzas, puestas siempre al servicio del prójimo.
Había nacido en Buenos Aires el 15 de mayo de 1904.
Ingresó al Seminario de Villa Devoto en 1917, recibiendo el
orden sacerdotal el 22 de diciembre de 1928. Al poco tiempo fue
designado teniente cura en la Parroquia de Santa Lucía, bajo el
curato del presbítero Ignacio Paso Viola.
En 1933 fue capellán del Colegio e Iglesia de la Santa Unión de
los Sagrados Corazones, en la calle Santa María de los Buenos
Aires 953, siempre en Barracas.
En ese entonces se ocupó de edificar el templo de la Natividad
de María Santísima, en San Antonio 555, asumiendo el curato en
1942. En la edificación de dicho templo contó con la inestimable
colaboración de las Hijas de María de la Santa Unión de los
Sagrados Corazones, constituyéndose luego bajo su asesoría, una
comisión de caballeros, presidida por el Dr. José Pigretti, la
que se ocupó del equipamiento total de la parroquia.
El 29 de diciembre de 1962, a 34 años de haberse ordenado, en la
Catedral metropolitana recibió del entonces arzobispo de Buenos
Aires cardenal Antonio Caggiano la distinción de Canónigo
honorario.
Al
año siguiente tomó posesión como cura párroco de Santa Lucía. En
su ejercicio pastoral brindó su desinteresada ayuda y consejo,
buscando solucionar todos los problemas, y confortando
espiritualmente a todos los que acudían en busca de consuelo,
aliento o esperanza.
En su ministerio tuvo lugar preferencial la asistencia
espiritual a enfermos y moribundos y la administración de los
sacramentos.
En 1958 integró la Comisión Pro-restauración, que se ocupó de la
reparación del templo y de la ampliación del colegio parroquial,
que contó con la colaboración del pueblo de Barracas.
Se retiró de la parroquia por razones de edad en 1985, ya
cumplidos sus 81 años.
Murió el 19 de enero de 1995.
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